"Cuatro pasos, cuatro palabras..".
Búho - 07-07-2005 17:46:06 | Categoria: A cielo abierto..
Duerme la ciudad, y sentado en un local oscuro, tristemente iluminado por unas lámparas sobre la barra, apura la copa. Tiene un sobre entre sus manos, lo manosea sin cesar, como quien está viendo algo nuevo, como quien tiene entre manos una piedra preciosa que sabe de antemano que no podrá comprar.El resto del bar está en penumbra, y es el paraíso de dos parejas, que en cada esquina, se dedican a darse aire de besos. Como si les fuera la vida en ello, como si el mundo acabara mañana. Se comen la boca con el ansia de tener unos labios nuevos.
Deja el sobre encima de la barra, y sin dejar de mirarlo detenidamente, pide otra copa. Licor para llenar el lacrimal del alma, y llorar gota a gota el dolor. Una sensación extraña recorre su cuerpo, como una punzada eléctrica en la nuca que le eriza el cabello. Un trago largo y pausado calma la ansiedad. Su mirada queda fija en el pedazo de papel blanco que tiene ante sí.
Saca un par de billetes arrugados de su bolsillo, y con el sobre en la mano sale fuera. Un golpe frío le pega en la cara, todo está oscuro y la lluvia ha dejado sembrada la calle de charcos que reflejan las luces de una ciudad tan gris, como los corazones que la habitan. Los pasos resuenan, rítmicos, sonoros, azules de tristeza.
Mil cosas repican como campanadas de media noche en su cabeza, ideas, recuerdos, besos, ceniza y al fin, el abismo de no saber que hacer, de sentirse tan perdido como una gota de agua en el mar. Mira al cielo, y las nubes han dado una tregua que aprovecha la luna para asomar su cara, su dulce rostro. Al contemplarlo su pensamiento se traslada como un haz de luz, como una fotografía entre libros que aparece de repente, cuando menos se espera, hasta el portal número trece, calle Zafiro, tercero derecha. La segunda habitación, la que está junto al baño. Ésa misma donde faltan de colgar los dos cuadros, el del ángel dándole un cándido beso a un hada de cara risueña y el de un bosque con los troncos de sus árboles pintados de colores.
Allí, seguramente hecha un ovillo, dormirá ella.
Las luces de la estación del tren son de un color amarillo que recuerda a las tardes de otoño, que iluminan con el tono de las viejas fotos en blanco y negro. Un último cigarrillo, una calada más y cuando aún la nube azul que queda tras él no se ha dispersado, sube al vagón. Toma asiento y cierra los ojos.
Fuera, en uno de los bancos del andén hay un sobre abierto. El viento lo ha cogido entre sus manos invisibles y baila al son que dicta la noche. Dos vueltas, dos círculos imaginarios casi perfectos hasta aterrizar sobre uno de los charcos de las vías. Comienza a amanecer, y los primeros rayos del sol son testigos de cuatro palabras, cuya tinta empieza a ser devorada por el agua:
- Adiós, cariño. Hasta pronto. -
En la calle Zafiro, número trece, en su planta tercera, mano derecha. En la habitación que está junto al baño. Ésa en la que aún faltan cuadros por colgar, dormirá ella, probablemente destapada, sin saber que su mundo, al despertar el día, ha sido herido con el filo de la tristeza que se ahoga en un charco de la estación.
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Él era solo un niño,
de trenes sin destino..Comentario de Mercks hace 3 años y 37 meses
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Una extraña sensacion me inunda cuando leo estas lineas....
PD: por cierto, precioso cuadro el del angel y el hada...Comentario de Hada de Luna hace 3 años y 37 meses
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"Me pierdo entre tantas palabras, entre tanta gente... Siento algunos lugares que una vez fueron míos, pero tal vez nunca lo fueron, tal vez nunca lo sean... Sueño que fui una estrella y ahora tan sólo un destello de plata que morirá al alba."
Comentario de Cuatro pasos, cuatro palabras... cuatro letras hace 3 años y 37 meses



